Los aceites esenciales son productos naturales que pueden utilizarse en diferentes situaciones de nuestra vida cotidiana. Olvidados durante los siglos XIX y XX, en la actualidad han vuelto a nuestras vidas gracias a su innegable eficacia y la voluntad de una población que cada día le da más importancia al hecho de llevar una vida sana, una vida más natural. Salud, bienestar, cocina, higiene... ¡Ahora veremos los múltiples usos de los aceites esenciales! Sin embargo, hay que tener en cuenta que no son un producto que pueda tomarse a la ligera. Normalmente, un frasquito de aceite esencial contiene varios kilos de planta, una planta seleccionada por la potencia de sus componentes bioquímicos. Al contrario que la homeopatía, la concentración de los principios activos en los aceites esenciales es muy elevada. Por estas razones no podemos considerar la aromaterapia como un tipo de medicina suave. ¡Hay que ir con cuidado!

En medicina

Los problemas que afectan al organismo humano no dejan de crecer, especialmente a causa de una evolución negativa de la higiene y de un consumo excesivo de medicamentos de origen químico. Tras el boom de la química sintética, el consumo excesivo de productos sintéticos, sobre todo de antibióticos, debilita el sistema inmunitario de los seres humanos.

Los aceites esenciales son, por su parte, eubióticos; por lo que van a regenerar la flora inmunitaria y, además de aliviarnos de manera rápida, van a conseguir que nos defendamos mejor de manera natural. La utilización de los aceites esenciales en el ámbito médico está en proceso de rehabilitación gracias a diferentes estudios, ejemplos que demuestran su eficacia a la hora de tratar ciertas enfermedades y a sus ventajas en comparación a los productos químicos. Los aceites esenciales no tienen nada que demostrar a la hora de tratar numerosos problemas de la vida cotidiana.
Si bien casi todos los aceites esenciales tienen propiedades antibacterianas y antivirales (¡porque no hay que olvidar que las plantas se protegen a ellas mismas de las infecciones!) cada uno de ellos es único gracias a su composición bioquímica y tendrá un efecto bien preciso en nuestro organismo.

A menudo es sorprendente darse cuenta de las numerosas propiedades y de aplicaciones posibles de un único aceite esencial. Esto puede generar cierto escepticismo... pero la composición de los aceites esenciales es muy variada: ¡los aceites esenciales son productos naturales, no concentrados farmacéuticos! En lugar de contener una sola molécula, y por lo tanto un solo principio activo, los aceites esenciales están formados por diferentes compuestos más o menos potentes, y cada uno de ellos tiene diferentes propiedades y un impacto diferente sobre nuestro organismo. Sin embargo, no todos los componentes de los aceites esenciales son los mismos, y menos mal. Unos serán decisivos en la composición del aceite esencial, mientras que otros solo aportan un granito de arena con su presencia.

Si los aceites esenciales son tan efectivos, no solo se debe a la potencia de sus componentes bioquímicos, también entra en juego el reducido tamaño de sus partículas, que permitirá que estos se extiendan rápidamente por nuestro organismo. Un ejemplo simple es el aceite esencial de Eucalipto Radiata: si aplicamos algunas gotas en la planta de los pies, en unos 20 minutos, nuestro aliento olerá a eucalipto. Increíble, ¿no? Por esto mismo hay que ir con cuidado, si, por ejemplo, aplicamos un aceite esencial en el tórax, en apenas 10 minutos los principios activos ya habrán llegado a los pulmones.

Los efectos beneficiosos más corrientes en el mundo de la aromaterapia son los siguientes:

  • Antibacteriano, antiviral y antifúngico: normalmente inseparables, estas propiedades son las más frecuentes en los aceites esenciales. Al reducir y eliminar una cantidad considerable de agentes patógenos (hongos, bacterias, virus...) son efectivos contra diferentes problemas que van desde el acné a la alergia al polen. El aceite esencial de Árbol de Té es un potente antibacteriano.
  • Antiinflamatorio: existen aceites esenciales capaces de aliviar dolores articulares, como tendinitis o calambres. El aceite esencial de Gaulteria Olorosa es uno de los aceites esenciales con propiedades antiinflamatorias más notorias en el mundo de la aromaterapia.
  • Relajante, positivante: los aceites esenciales no solo sirven para tratar problemas físicos, sino también mentales. Pueden ayudar a relajarnos, a dormir mejor o a alejar los malos pensamientos. También pueden utilizarse para tratar la angustia y el estrés. El aceite esencial de Manzanilla Romana es un ejemplo perfecto de un aceite esencial relajante.
  • Regulador, estimulante: los aceites esenciales también permiten regular diferentes componentes presentes en nuestro organismo (sangre, lípidos...). Hay muchos que favorecen la digestión al estimular los órganos digestivos, o con propiedades antiespasmódicas, ya que regulan el sistemas nervioso y el flujo sanguíneo. El aceite esencial de Limón es muy popular gracias a su acción reguladora de lípidos, lo que permite reducir la celulitis.
Esta lista no es exhaustiva, pero si que sirve para hacerse una idea principal. ¡Si quieres saber más solo tienes que navegar por todos los recovecos de nuestra página web!

En cocina

¡Los aceites esenciales le dan un toque de sabor a cualquier plato! Aparte del sabor, no podemos olvidar sus efectos beneficiosos sobre nuestro organismo. Podemos utilizar los aceites esenciales puros, siempre con medida, y para los más escépticos existen mezclas ya preparadas listas para aliñar cualquier plato.

¡Pero cuidado! Que los aceites esenciales puedan utilizarse en cocina no quiere decir que no haya que seguir la posología al pie de la letra. Las gotas de aceite esencial no pueden añadirse directamente, sino que deben diluirse antes. Para la dilución, hay varias opciones:

  • En una materia grasa: diferentes aceites utilizados a menudo en cocina (de oliva, de girasol...), en nata, en salsas...
  • En materias azucaradas: miel, sirope de arce...

Los aceites esenciales pueden añadirse a platos crudos o después de la cocción. El calor es capaz de deteriorar la calidad de un aceite esencial y disminuir sus propiedades. Se puede añadir el aceite esencial durante la cocción, no es algo peligroso, pero este se verá alterado.

Si hemos echado demasiado aceite esencial en un plato, que no cunda el pánico. Hay algunas formas de intentar recuperar un plato y no tener que volver a empezar de cero. Se puede volver a echar en la sartén, ya que el calor va hacer disminuir el aroma del aceite esencial.

En cuanto a los platos crudos y frescos, como una ensalada, solo hay que añadir un poco de miel, de aceite de oliva o de una materia grasa o azucarada, ya que esto disminuirá el sabor del aceite esencial.

Recordamos que los aceites esenciales deben utilizarse con mesura, siguiendo las indicaciones y con mucho cuidado. Para no alterar la eficacia de los aceites esenciales ni que el sabor de nuestro plato se resienta, lo mejor es ceñirse a la regla de «1 gota por plato». Cada uno puede encontrar la manera de mejorar el sabor de un plato, pero siempre que se aumente la cantidad de aceite esencial debe hacerse de 1 gota en 1 gota, y no de golpe.

Las mujeres embarazadas no podrán utilizar ningún aceite esencial hasta no haber superado los 3 meses de embarazo. Incluso ya en el cuarto mes, deberá consultarse con un médico antes de utilizar el aceite esencial. Hay algunos aceites esenciales que podrán consumir en cocina y otros que no. A pesar de que las dosis prescritas en cocina son pequeñas y normalmente no comportan ningún riesgo, las mujeres embarazadas deberán consultar siempre con un médico o farmacéutico antes de utilizar cualquier aceite esencial.

En cuanto a los niños y a los bebés, hay varios aceites esenciales que pueden utilizar, y otros que no. Si quien os ha vendido el aceite esencial conoce bien sus productos, debería poder aconsejaros sobre su utilización.

Para que nuestro hogar sea más agradable

Vamos a interesarnos por las dos zonas más delicadas de toda vivienda en cuanto a bacterias se refiere: la cocina y el baño.

Para empezar, la cocina es un nido de bacterias, algo bastante inquietante si tenemos en cuenta que es uno de los lugares donde más tiempo pasamos, y donde almacenamos nuestros alimentos. No suele suponer un gran riesgo para nuestra salud, pero las personas con un sistema inmunitario más frágil sí que pueden enfermar por el mero hecho de entrar en una cocina.

El baño, en teoría el espacio más higiénico de toda la casa, también está repleto de bacterias. Aunque podemos acabar con ellas momentáneamente con productos tóxicos, estos indeseables invitados no tardarán en volver. Además, los desinfectantes químicos ponen en peligro nuestra salud si se utilizan demasiado a menudo.

Los aceites esenciales afectarán a una estancia de diferentes maneras, y no hay nada mejor que los productos naturales para sanear el ambiente de una casa.

  • Contra los insectos de todo tipo: utilizados en un difusor, aplicándolos sobre una superficie o mediante su vaporización, los aceites esenciales son un eficaz repelente contra un gran número de insectos (pulgas, polillas, mosquitos...).
  • Para sanear el ambiente: en difusión, los aceites esenciales nos permiten eliminar los malos olores y sustituirlos por un perfume fresco, mucho más agradable que el de perfumes sintéticos, que ocultan los malos olores si suprimirlos realmente. Aunque lo olvidemos a menudo, en un 90% de los casos los malos olores los producen las mismas bacterias. No debe sorprendernos que los aceites esenciales, gracias a sus amplio espectro antibacteriano, eliminen los malos olores de manera eficaz.
  • Para perfumar la ropa de cama: si se mezcla con el agua de la plancha, el aceite esencial de Lavandín Súper le da frescor a la ropa de cama, y también la vuelve más suave.
  • Perfumar el ambiente al pasar el aspirador: antes de pasar el aspirador por el suelo de casa, insertar un algodón impregnado de aceite esencial de Lavanda en su interior.
  • Eliminar los malos olores en lugares cerrados (nevera, fregadero...): al vaporizarlos, los aceites esenciales acaban con las bacterias y, por lo tanto, con los malos olores.

Para nuestras mascotas

Al igual que en seres humanos, si utilizamos aceites esenciales con nuestras mascotas siempre deberemos hacerlo con precaución y tras haberlo consultado con un veterinario.

Desde hace tiempo, los animales han recurrido de manera natural a las plantas para aliviar sus males, pero los animales domésticos han perdido poco a poco esta costumbre. Los aceites esenciales son para animales que gozan de una buena higiene, no son productos milagrosos, por lo que el propietario tendrá que seguir ofreciéndole todo lo posible para que el animal sea feliz y crezca sano.

Los modos de aplicación no difieren demasiado de los modos de aplicación para humanos. Sin embargo, no se deberá administrar por vía oral en caso de los gatos. Por motivos físicos, los gatos no son capaces de transformar el aceite esencial durante el proceso de digestión, por lo que no pueden eliminarlo rápidamente, lo que puede resultar tóxico a nivel hepático. Además, los gatos son extremadamente sensibles a los olores, mucho más que otros animales o que el hombre. Un cambio repentino de olor puede provocar estrés y angustia, ya que los gatos se orientan en gran medida gracias a los olores que les son familiares. Por lo tanto, habrá que familiarizarlos con los aceites esenciales desde temprana edad, ya sea mediante difusión o aplicándolos a modo de masaje

En el caso de los perros, sí que se pueden administrar los aceites esenciales por vía oral, pero nunca en estado puro. Se deberán diluir en un aceite vegetal, en comprimidos neutros o en otro alimento. Para cada dilución se deben respetar las dosis al pie de la letra, ya que una dosis demasiado elevada podría ser peligrosa. Lo más práctico es mezclarlo con la comida, ya sea en su propio pienso o en un poco de paté. Sin embargo, el aceite esencial puede cambiar el sabor de la comida, por lo que los animales podrían no querer ingerirla.

Mediante la aplicación cutánea, los aceites esenciales pueden penetrar la epidermis del animal de manera eficaz. Pero hay lugares en los que no se deberá aplicar nunca ningún aceite esencial, como la nariz, las orejas, la boca, la zona genital o los ojos. Del mismo modo, se deberá evitar la aplicación cutánea en las zonas que alcanzan a lamerse. Se debe aplicar por fricción a contrapelo, lo que puede resultar difícil, ya que se deberá retener al animal.

También es posible mezclar los aceites esenciales con aceites vegetales, pomadas, bálsamos, geles... Pero hay que tener en cuenta que, dependiendo del pelaje, puede que la mezcla no impregne correctamente a nuestra mascota, lo que haría disminuir la eficacia de el aceite esencial en el organismo del animal.

En cuanto a la difusión, lo mejor es realizarla en espacios reducidos, especialmente para que los gatos se acostumbren al olor de los aceites esenciales. La difusión no deberá prolongarse más de 15 minutos, ya que los animales tienen el olfato más desarrollado que los seres humanos.

Existen precauciones de utilización específicas para los animales. No se deberá diluir el aceite esencial en leche para administrarlo a animales recién nacidos. Tampoco deberá utilizarse nunca en animales en periodo de gestación. Por último, no se deberán dejar los frascos de aceites esenciales por cualquier parte, de este modo evitaremos todo tipo de accidentes. ¡No hay que olvidar que los animales también pueden tener reacciones alérgicas.

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