La historia de la Compañía del Sentido

Génesis

La Compañía del Sentido nació en medio de la maleza, en el sudeste de Madagascar. Allí fluye plácidamente el río Matitanana, lleno de cocodrilos, con sus orillas llenas de los famosos ravintsara. ¡En un clima tropical tan húmedo todo crece con facilidad! La vegetación es exuberante y la biodiversidad es tan rica que representa un verdadero quebradero de cabeza para los botanistas.

Un centro de acogida para los más pobres

El centro de acogida Tanjomoha se creó hace más de 26 años por un cura cuyo valor y devoción marcaron profundamente a toda esta región de Madagascar: el padre Vincent Carme. Su obra, un centro de acogida para jóvenes con discapacidad, se ha vuelto indispensable a la hora de ayudar a miles de malgaches a sobrevivir y realizarse como personas.
A día de hoy, y gracias al talento y la increíble generosidad del padre Emeric Amyot d’Inville, el centro de acogida Tanjomoha está compuesto de:

  • un centro de acogida para tratar y formar a 120 jóvenes con diferentes tipos de discapacidad física;
  • un orfanato que acoge a más de 60 niños;
  • una residencia para 30 jóvenes de tribus marginadas, como la Antemanaza;
  • un centro de tratamiento para enfermos pobres con capacidad de 80 personas;
  • un centro de tratamiento de tuberculosis, donde se trata y acoge a más de 300 personas cada año;
  • una clínica, donde se socorre a más de 3000 personas cada año;
  • un centro de rehabilitación nutricional infantil;
  • dos escuelas y tres comedores sociales, en las zonas más críticas;
  • una clínica para pacientes con enfermedades mentales que acoge aproximadamente 100 personas cada año;
  • un enorme programa de reforestación;
  • un gran número de proyectos locales para fomentar la agricultura.

¡El encuentro con los aceites esenciales!

En este contexto, rodeado de un humanismo tan intenso, se empieza a formar la idea de la Compañía del Sentido y nacen sus ganas de cambiar el mundo, en la medida de lo posible... Antes de fundar nuestra pequeña pero enérgica compañía, tuve el privilegio de gestionar el centro de acogida Tanjomoha durante 2 años.

¡Fue rodeado de maleza y de la cultura malgache cuando descubrí el sorprendente potencial de los aceites esenciales! Alcanfor, Eucalipto, Niauli, Ylang-Ylang, Canela, Clavo, Geranio... ¡Mi escepticismo original se vio bruscamente reemplazado por un creciente asombro y una nueva pasión! Cada uno de aquellos aceites esenciales, si se utilizaban con precaución, poseía extraordinarias virtudes. Sin embargo, y desgraciadamente, estas virtudes no eran demasiado conocidas.

Un vacío y cómo rellenarlo

Con pasión

Volví de Madagascar, con la sensación de haber cumplido con mi misión, con un sentimiento agridulce, entre feliz y nostálgico, y con los bolsillos llenos de frascos de aceites esenciales.

Una vez en casa solo tenía acceso a un número limitado de aceites esenciales locales. ¡Solo quería leer más sobre los aceites esenciales! A medida que mi pasión crecía, también lo hacía mi dominio de la aromaterapia.

Un vacío

Como neófito, hubo algo que constaté con tristeza: tenía la costumbre de encontrar toda la información que buscaba en internet, pero fui incapaz de encontrar una web clara y didáctica concebida y alimentada por expertos de la aromaterapia que contestara a todas mis preguntas, tanto las más básicas como las más complejas.

¿Qué aceite esencial utilizar para tratar tal o tal dolencia? ¿Qué precauciones tomar al utilizar este o aquel aceite esencial? Ante mí tenía una enorme cantidad de información sin ningún tipo de fuente, a menudo contradictoria o incompleta, pero siempre demasiado compleja...

Una empresa

Fue entonces cuando tomé una decisión: iba a hacer de mi nueva pasión mi oficio y la compañía que soñaba con fundar llenaría ese vacío que tan molesto me había resultado durante mis infructuosas búsquedas en internet.

Así es como, gracias a un equipo compuesto por expertos en bioquímica, ingenieros agrónomos y a la abundante literatura científica, la Compañía del Sentido cumple cada día con su vocación: poner el fabuloso mundo de los aceites esenciales a un solo clic de distancia, al alcance de todo el mundo.

¡Qué bonito es el amor!

El amor por la naturaleza

¡Ah! Los aceites esenciales... Cada uno de los miembros de la Compañía del Sentido siente un amor incondicional por la naturaleza. No dejamos de maravillarnos con lo eficaces, la bonitos y la nobles que son los aceites esenciales...


¿Eficaces?

¡Por supuesto! La aromaterapia es la única medicina natural que no se considera una medicina suave. Obtenidos mediante la destilación por vapor de agua de diferentes materias vegetales puras (hojas, corteza, raíces, semillas, flores), los aceites vegetales son productos extremadamente concentrados y potentes. El mensaje que nos transmiten es tan simple como impactante: ¡la naturaleza es más poderosa que el hombre!

¿Bonitos y nobles?

¡Porque, como mínimo, estos frasquitos contienen un concentrado obtenido de la destilación de decenas de kilos de materia vegetal!;
porque cada uno de ello es único (¡os reto a encontrar dos aceites esenciales completamente idénticos!);
porque la variedad de sus colores maravillará a todo el que sea mínimamente contemplativo;
porque llenan los libros de historia;
y, por último, porque huelen tan bien (bueno... ¡no todos!)

Una nueva realidad se hizo evidente para todos nosotros: la naturaleza debe retomar un sitio privilegiado en nuestras ciudades, ¡y empezar por enseñar a utilizar los aceites esenciales nos parece un buen comienzo!

El amor por las personas

Porque estamos convencidos de que no existe un ecologismo inteligente sin humanismo. Cuidar de la naturaleza pasa por cuidar de las personas que nos rodean.

¿Apostar por las personas?

Si la Compañía del Sentido dona el 30% de sus beneficios a obras sociales, si contrata a personas con síndrome de Down, si se empeña en mantener una relación intensa y humana con todos los internautas que acuden en busca de consejos y si intenta por todos los medios que sus empleados se sientan bien y puedan realizarse en sus puestos de trabajo no es para ganarse la reputación de ser un negocio «responsable». No, lo hacemos porque estamos convencidos de que apostar por las personas, sin importar sus defectos, es apostar por el futuro.

Porque los aceites esenciales lo merecen...

Es cierto que, dentro de nuestras posibilidades, nos gustaría cambiar el mundo, o al menos el de aquellos que nos rodean. ¡No vendemos aceites esenciales como si vendiéramos patatas! No, los aceites esenciales son puros y naturales, y por ello intentamos actuar también con nobleza a la hora de comercializarlos.

¿Lo conseguiremos? Lo deseo de todo corazón. Si compartes mis mismos principios, ¡cuento contigo para que nos recuerdes siempre cuáles eran nuestros objetivos y para que nos ayudes a progresar!

Théophane de la Charie

Un equipo de ensueño