El gráfico siguiente muestra la proporción del término «aceite esencial» en obras escritas, desde el sigo XIX hasta la actualidad. Este gráfico nos muestra que: 1) Debemos ser conscientes de que los aceites esenciales se utilizan desde hace siglos. 2) Los aceites esenciales fueron eclipsados a lo largo del siglo pasado por los increíbles progresos en el campo de la química y la sintetización de la moléculas en laboratorios, lo que llevó a que, en comparación a los medicamentos sintéticos, los precios de los productos naturales fueran prohibitivos. 3) Desde hace unas décadas, los productos naturales ganan popularidad, sin duda gracias la concienciación de una parte de la población, posiblemente impulsada por una industria demasiado avarciosa para seguir siendo lúcida.

La historia de los aceites esenciales

Pero antes de ponernos a hablar de los dos últimos siglos, vamos a retroceder todavía más en el tiempo para ver qué nos puede aportar la sabiduría de nuestros ancestros. Vamos a remontarnos a hace más 6000 años...

Antes de Cristo

Los aceites esenciales en el antiguo Egipto (4500 a.C)

La utilización de los aceites esenciales se remonta a mucho antes de la edad moderna, al antiguo Egipto. A lo largo de los siglos se han encontrado papiros que certifican la existencia de «plantas de la vida» a partir del año 4500 a.C.
Se usaban como algo sagrado, ya que la medicina se vinculaba con la magia y con diferentes símbolos.
 
En esta época, los aceite esenciales se utilizan en diferentes ámbitos: en medicina, cosmética, perfumería o durante los embalsamamientos. El perfume se utilizaba para la seducción y en ámbitos religiosos, mientras que la aplicación de bálsamos estaba bastante extendida y no se limitaba a los reyes y personas pudientes. La religión y los aceites esenciales estaban íntimamente ligados, ya que se utilizaban en el proceso de momificación. De esta manera, el fallecido se acercaba a los dioses. Gracias a la maceración de las vendas en aceites esenciales antes de aplicarse sobre el cuerpo, algunos de ellos se han conservado particularmente bien durante varios siglos.
 
Los egipcios los obtenían mediante una destilación bastante rudimentaria, utilizando la maceración y el centrifugado. Las plantas se mezclaban con agua hirviendo. Después de añadir los tejidos a esta mezcla, los egipcios dejaban macerar la preparación durante varios días, para que la esencia los impregnara bien. Para recuperar esta esencia, se centrifugaba el tejido manualmente.
 
En cuanto a los modos de administración de la época, hay algunos que no han cambiado. Normalmente se aplicaban en forma de pomada o de bálsamo, siendo la aplicación cutánea la más corriente. Sin embargo, la utilización por vía oral, ya sea del aceite esencial puro o en una infusión, también era bastante popular.
 
A día de hoy, se considera la civilización egipcia como la creadora de los aceites esenciales. Además ha influido a diferentes culturas y civilizaciones, aportando sus conocimientos de la medicina a los griegos, a los romanos y al conjunto de la cuenca del Mediterráneo.

Los aceites esenciales en Oriente Medio (4000 a.C.)

La utilización de los aceites esenciales en Oriente Medio comienza alrededor del año 4000 a.C., según diferentes tablillas mesopotámicas. Se solían utilizar en perfumería, hasta que la influencia de la medicina egipcia llegara a Mesopotamia.

 
Los perfumes se creaban mediante la maceración de plantas, para posteriormente fumigar las casas con el resultado de esta maceración. Desde la aparición de los aceites esenciales en la medicina, las creencias religiosas están siempre muy ligada a su utilización. Al igual que en el antiguo Egipto, en Mesopotamia se consideraba que los aceites esenciales tenían la función de «purificar el espíritu» antes del encuentro con los dioses y de prepararse para el renacimiento. Sin embargo, no solo los muertos utilizaban los aceites esenciales. Poco a poco, se extendió la utilización de las propiedades de diferentes plantas para tratar problemas cutáneos: irritaciones, picaduras, y un largo etcétera.

Los aceites esenciales en China (2800 a.C,)

La importancia de China en el ámbito de los aceites esenciales reside en que estos llevaron los conocimientos sobre los aceites esenciales a un público más amplio, especialmente gracias a la primera obra que recogía diferentes recetas y modos de aplicación. El pen tsao kang-mou, cuya autoría se atribuye al dios y emperador Shennong, enumera más de cien plantas utilizables y sus efectos sobre la salud del hombre.

Los aceites esenciales y los pueblos precolombinos (1000 a.C.)

La utilización de los aceites esenciales en el «nuevo mundo» no es demasiado reciente, que digamos... Los incas, los mayas y los aztecas extendieron la utilización de plantas medicinales en el continente americano mucho antes de las Cruzadas. Las tierras americanas estaban plagadas de plantas variadas y de diferentes propiedades. Los historiadores han sido capaces de clasificar varios cientos de plantas utilizadas por los aztecas.

 
A día de hoy, las diferentes tribus amerindias todavía utilizan plantas medicinales para combatir diferentes males. Las utilizaciones son diversas: aliviar el dolor, como método de purificación, para desarrollar el espíritu, para limpiar el hogar, etc.

Los aceites esenciales en la antigua Grecia (300 a.C.)

Los griegos utilizaban los aceites esenciales en grandes cantidades, tanto en perfumería, como en bálsamos, aceites puros, en baños... Fue el conquistador Alejandro Magno quien llevó los aceites esenciales a Grecia tras conquistar Egipto y descubrir las propiedades beneficiosas de las plantas. Además, la creación del puerto de Alejandría, hecho crucial en el desarrollo del comercio de especias, permite que Grecia tenga un acceso continuo a diferentes plantas de las que se pueden obtener aceites esenciales.
 
A pesar de las pruebas evidentes de cómo llegaron los aceites esenciales a Grecia, la mitología griega atribuye su descubrimiento a las divinidades. Las plantas medicinales se utilizaban también como ofrenda para los dioses del Olimpo.
 
Con el fin de compartir sus conocimientos sobre las plantas medicinales, Hipócrates escribirá Aforismos, donde enumera 230 plantas y hace observaciones medicas sobre su utilización. Después será Aristóteles quien, en diferentes obras, enumerará hasta 500 plantas con propiedades medicinales. Por último, Teofrasto, alumno de Aristóteles, escribirá la obra Historia de las plantas, transcribiendo diferentes observaciones sobre las formas, el nacimiento y las posibles utilizaciones de las plantas medicinales.

Los aceites esenciales en el Imperio Romano (150 a.C.)

Gracias a la influencia de los griegos sobre los romanos, estos últimos se interesaron rápidamente por las especias y sus diferentes sabores y perfumes. Al igual que los griegos, no tenían moderación, especialmente cuando las utilizaban de manera solemne. Además, los hombres se interesaba cada vez más por la perfumería, un ámbito que hasta entonces solo era para mujeres. Las virtudes de los aceites esenciales en el campo de la «seducción» amorosa se volvieron famosas a lo largo y ancho del Imperio romano.


Mucho después, en el siglo I de nuestra era, Dioscórides, un médico griego que tuvo una gran influencia durante el Imperio romano, escribió cinco volúmenes bajo el título de De Materia Medica, en los que recopilaba hasta 600 plantas medicinales. Esta obra será la biblia de los aceites esenciales hasta el Renacimiento.

Después de Cristo

Los aceites esenciales en la Edad Media

Antes de nada, hay que saber que los aceites esenciales no se utilizan nada, o muy poco, al principio de la Edad Media. La gente los veía como sustancias maléficas, utilizadas por brujas o en ritos paganos. A pesar de todo, las supuestas capacidades mágicas de las plantas suscitan un gran interés. En el año 795, el emperador Carlomagno redactará una lista de los 88 vegetales imprescindibles para la vida cotidiana (decoración, alimentación...).

 
Las plantas medicinales eran utilizadas exclusivamente en monasterios y en casas de nobles. En esta época, la búsqueda de la inmortalidad se convierte en una prioridad, y se creía que la poción capaz de otorgarla la creaban los druidas galos. Hay que tener en cuenta que, entonces, la medicina no podía entenderse sin la religión, ya que los apotecarios y curanderos eran antiguos clérigos.
 
El interés por los aceites esenciales resurge durante las Cruzadas, en el retorno a la Tierra Santa. La destilación se convierte en una práctica habitual; todo se puede destilar. Las esencias son un símbolo de purificación y de la concentración de las fuerzas divinas. De mejor calidad que sus predecesores, los aceites esenciales fabricados durante la época de las Cruzadas eran la base de cualquier remedio, gracias a sus poderosas propiedades antibióticas, muy necesarias durante un periodo plagado de epidemias.
 
El interés crece durante el reinado de Felipe II de Francia y la aparición de los maestros perfumistas. Estos último crean un nuevo concepto: perfumar el cuero. Esta técnica, nacida en Italia, se instala rápidamente en Francia, tanto es así que rápidamente París usurpa el puesto de Venecia como capital del perfume. Pero tendrá que llegar el renacimiento para que los perfumistas monopolicen totalmente los aceites esenciales.
 
En el mundo de la medicina, fue Paracelso quien vuelve a poner sobre la mesa el poder de los aceites esenciales con su teoría de que las diferentes partes de las plantas corresponden a una parte de nuestra anatomía. Esta correspondencia significaría, por ejemplo, que las hojas de una planta determinada podrían aliviar las dolencias relacionadas con el sistema respiratorio. Por poner otro ejemplo, también aseguraba que la resina de los árboles era capaz de cicatrizar cualquier herida.

Los aceites esenciales en el renacer de oriente medio

Antes de pasar a hablar del papel que tuvieron los aceites esenciales en el Renacimiento en Europa, tenemos que darnos una vuelta por la civilización musulmana, mucho más avanzada que la europea en términos de aromaterapia.

 
Ibn Sina, médico y filósofo persa, consigue mejorar el proceso de destilación gracias a la invención del serpentín. El serpentín es un tubo en forma de espiral que permite que el vapor aromático se enfríe rápidamente y pase a su forma líquida. Antes de su invención, el vapor se enfriaba por mediación de esponjas húmedas, lo que conllevaba una importante pérdida de líquidos. El serpentín se sigue utilizando a día de hoy.

El renacimiento en Europa y los aceites esenciales

Durante el Renacimiento, los aceites esenciales ganan mucho renombre en Europa. En Francia, los maestros perfumistas son muy famosos, tanto que el ministro de finanzas Colbert (1619 - 1683) acabará ofreciéndoles el monopolio legal de la venta y distribución de perfumes.
Fue durante el Renacimiento europeo cuando aparece en escena por primera vez la difusión de aceites esenciales. A los primeros utensilios utilizados para la difusión de aceites esenciales se les llamó «pomader», ya que su forma esférica podía recordar a la de la manzana, «pomme» en francés. Pronto, la difusión ganó adeptos, ya que se decía que era capaz de desinfectar tanto el hogar como las personas. Durante el periodo de la peste, el pomader era imprescindible para acabar con la epidemia. La mezcla más eficaz contra la peste resultó ser obra de cuatro maleantes.

Es una historia muy conocida: cuatro ladrones se ungían el cuerpo con un elixir de fuertes propiedades antiinfecciosas. Este elixir estaba compuesto por ocho aceites esenciales: ajenjo, esclárearomero alcanformenta piperitaclavo del olorcanela, ajo y alhucema. Después, se colaban en las casas de la gente infectada para robarles. Cuando fueron arrestados, las autoridades no daban crédito a que estos hubieran podido escapar a la epidemia, y, a cambio de su libertad, los ladrones ofrecieron al mundo su receta.

Los aceites esenciales durante la revolución francesa

La corte de Versalles tiene la reputación de haber utilizado la difusión de fuertes olores en sus jardines. A causa de esta reputación, los perfumes están al borde de la desaparición durante la Revolución y el periodo del Terror, ya que eran el símbolo de la aristocracia francesa.

 
Al final de este periodo, las costumbres francesas cambian, del mismo modo, los perfumes también lo hacen. Antes de la revolución, se preferían los perfumes pronunciados, de olor fuerte mientras que, después de esta, los perfumes ligeros, dulzones y afrutados ganan popularidad. La burguesía vuelve a apropiarse de los perfumes y, de nuevo, los utilizan sin medida: para acicalarse, para perfumar sus cartas, en animales...
 
Los maestros perfumistas reaparecen como empleados de las personas más adineradas: les siguen durante todo el día para proponerles diferentes perfumes en función de la situación. Las perfumerías y droguerías también ven la luz durante este periodo. La estética y la apariencia vuelve a ser la preocupación principal de los estratos más altos de la sociedad francesa.

El redescubrimiento de los aceites esenciales en el siglo XX

Los aceites esenciales en la Edad Moderna

Desde el fin de la Revolución francesa y del Terror (1794) hasta el siglo XX, no hay ningún descubrimiento importante en el ámbito de la aromaterapia.

 
Habrá que esperar hasta el «desgraciado» accidente de René-Maurice Gattefossé, padre de la aromaterapia, en 1910 para descubrir las propiedades beneficiosas de los aceites esenciales en nuestro organismo.
René-Maurice siente un fuerte interés por la perfumería y comienza a trabajar en el negocio familiar, donde su interés por el perfume de las plantas y sus vapores crece.
 
El 25 de junio de 1910, mientras está en su laboratorio, algo explota accidentalmente. Con quemaduras en la cabeza y en ambos brazos, se sumerge sin pensarlo demasiado en un cubo lleno de aceite esencial de Lavanda. Esto alivia su dolor inmediatamente, y la posterior cicatrización es más rápida y eficaz. Gracias a este «experimento», su interés por las plantas y sus aceites esenciales crece, aunque ya no en el ámbito de la perfumería.
 
Su primera obra, publicada en 1931 se titulará Aromaterapia. Es la primera vez que se utiliza este término. Además, en esta publicación se relacionan por primera vez las propiedades de los aceites esenciales con su composición bioquímica.
 
A pesar de haber realizado un gran trabajo de investigación y de haber demostrado la eficacia de los aceites esenciales en la medicina, los descubrimientos de René-Maurice Gattefossé no consiguen el reconocimiento que merecen. Esto se debe a que, durante este mismo periodo, nace la creación de productos químicos sintéticos. La competencia entre laboratorios es feroz. Además, el desconocimiento de las propiedades de cada aceite esencial conlleva una mala utilización, lo que hace que su popularidad se reduzca considerablemente.
 
La aromaterapia de hoy en día también le debe mucho a Jean Valnet. Su trabajo de investigación y su voluntad de divulgar el trabajo de René-Maurice Gattefossé consiguen que la credibilidad de los aceites esenciales aumente entre los médicos franceses.
 
Además, dará a conocer las propiedades antiinfecciosas de los aceites esenciales, muy necesarios durante la Guerra de Indochina. Las heridas de los soldados se vendaban con tejidos empapados en aceites esenciales, tal y como se hacía en el antiguo Egipto. Esto también pone en evidencia las desventajas de los tratamiento antibióticos: las bacterias acaban por acostumbrarse a este tipo de medicamentos, por lo que su eficacia disminuye progresivamente. Esto implica que, para obtener el mismo efectos, deben crearse moléculas sintéticas cada vez más nocivas para nuestro organismo. Los aceites esenciales son la solución ideal para aliviar diversas dolencias sin atacar a nuestro organismo.
 
De este modo, la aromaterapia reaparece en Francia, y no tarda demasiado en ganar popularidad por todo el mundo, especialmente en los países occidentales como, por ejemplo, Alemania, Inglaterra o los Estados Unidos. En 1964, la obra Aromaterapia del doctor Jean Valnet cosecha un éxito a nivel mundial. En ella explica la posología de cada aceite esencial en caso de diferentes dolencias.
 
Además, Jean Valnet desarrolla un método para evaluar la actividad antimicrobiana de los aceites esenciales. Esta técnica ya se utilizaba para evaluar la efectividad de los antibióticos sintéticos. Se trata del mismo proceso, pero para evaluar un producto diferente.
 
Si se considera a René-Maurice Gattefossé como el padre de la aromaterapia moderna, no cabe duda de que Jean Valnet jugó un papel fundamental en la divulgación de su práctica entre el gran público.
 
Desde hace 30 años, la aromaterapia es accesible para todo el mundo, y la información sobre la materia no deja de aumentar. En 1975, será Pierre Franchomme, bioquímico francés, quien funde el primer laboratorio especializado en aceites esenciales. Gracias a su trabajo, se volvió más fácil identificar las especificidades bioquímicas de cada aceite esencial. El objetivo de su investigación era reducir los problemas terapéuticos y tóxicos, así como los efectos secundarios ligados a la utilización de los aceites esenciales.
 
En 1991, Dominique Baudoux, farmacéutico belga, será nombrado sucesor de Pierre Franchomme como director del laboratorio, y pone a la venta diferentes sinergias de aceites esenciales, ya listas para que sus clientes puedan utilizarlas directamente. También transforma los aceites esenciales para que sean más fáciles de utilizar (en cápsulas, champús...).
 
Para ampliar la información disponible acerca de los aceites esenciales, y para limitar los riesgos de utilización, Dominique Baudoux decide especializarse en la didáctica de los aceites esenciales publicando libros y dando clases, ambos destinados tanto a principiantes como a especialistas de la aromaterapia. Durante la década de los 90, abrirá el primer centro de formación en aromaterapia. Su objetivo era desarrollar técnicas y medios para informar a los usuarios de aceites esenciales para protegerlos y que comprendieran que los aceites esenciales deben utilizarse con moderación.
 
A día de hoy, la aromaterapia se utiliza en todas partes del mundo, y la información con respecto a los aceites esenciales es mucho más precisa. Muchos laboratorios llevan a cabo investigaciones sobre la aromaterapia ecológica. La aromaterapia es, sin duda, una de la técnicas más naturales para aliviar las dolencias de nuestro organismo, eficaz tanto para prevenir como para curar.

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